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¿Por qué nos estresamos en Navidad?

Vivimos en un mundo cada vez más caótico y en continua aceleración. ¿Motivos? Largas jornadas laborales, escaso tiempo libre para disfrutar de la familia y amigos, atascos en la carretera por doquier, desencuentros sentimentales, hijos rebeldes, apuros económicos… Pero llega la Navidad, una época de cordialidad, paz, amor y confraternidad con nuestros semejantes. ¿O no?

Según datos que arrojan encuestas que se realizan durante estas fechas todos los años, la Navidad se convierte en una época más bien estresante. El 57% de los españoles coincide en manifestar que el mes de diciembre y la primera semana de enero “es un festival de comida” y una “excusa para comprar”. Por lo que llegan a una conclusión concreta: la Navidad nos origina ansiedad y afecta negativamente en nuestra salud física y anímica.

¿Cuáles son los factores desencadenantes que hacen que se produzca este hecho?

Tres son los motivos fundamentales que consideran la Navidad como una época agotadora en cuanto a compras se refiere: el dinero que hay que gastar (44%), el hecho de tener que comprar regalos a tanta gente que rodea nuestra vida (35%) y sobre todo, no conocer qué tipo de regalos escoger para agradar a nuestros seres queridos. Es más, otro factor a tener en cuenta que provoca este estrés son las aglomeraciones que se producen en los centros comerciales en plena campaña navideña.

Los cambios de rutina, variaciones en los horarios, de ambientes, el clima, los desplazamientos continuos… Todo se aglutina en un cajón desastre y llega el desorden a nuestra existencia, lo que puede motivar afecciones como el cansancio, la depresión, el insomnio, dolores de cabeza, estomacales, musculares… Y en buena medida se debe a los mandamientos que nos vemos obligados a cumplir en Navidad.

A nivel estacional, diciembre es un mes que tiene días más cortos y noches más largas. La ausencia de luz influye en el estado de ánimo, virándolo hacia el decaimiento. A nivel material, si además dejamos las compras para última hora y no tenemos paga extra para afrontar esos regalos que andamos buscando, pues la ansiedad no tarda en aparecer.

No menos estresante resulta la desafección que uno muestra cuando no le agrada el obsequio que ha recibido. El 83% de los casos, cuando un español recibe un presente que le espanta, finge que le ha encantado y luego intenta perderlo de vista. Además se ve obligado a tener que ir a la tienda a cambiarlo por otra cosa.

¿Qué sector de la población o tipología de personalidad sufre más este estrés?

Los adultos son la parte de la población que más estrés sufre por estas fechas. A la ansiedad de las compras se añade el hecho de tener que buscar ocupación y un lugar donde poder dejar a los hijos si  se trabaja en Navidad, ya que los escolares tienen dos semanas de vacaciones. La conciliación laboral y familiar se torna complicada durante las semanas de fiestas.

¿Qué podemos hacer para evitarlo?

Sobre todo paciencia y organización. Podemos ser consecuentes y hacer una lista con las cosas más prioritarias que debemos comprar en estas fechas. No hay que intentar realizar muchas cosas a la vez, hay que delegar y repartir. A nivel emocional, resulta aconsejable no crearse falsas expectativas, sino adecuarse a las posibilidades de cada uno, tanto en presupuesto como ante la dificultad de conseguir objetivos casi imposibles.

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